domingo, 22 de mayo de 2011

Más allá...

No tenía muy claro si había llegado al cielo o al infierno, no veía ángeles, demonios ni de hecho nada más que gente corriente realizando acciones cotidianas.

Me dirigí a una pareja que estaba sentada en un banco, charlando: “Perdonen” – dije en voz baja- “Tal vez podrían indicarme… No estoy seguro de si mi comportamiento en vida me da hecho merecedor del paraíso o si en cambio.. En fin, ya me entienden ¿No? ¿Dónde estamos?” Mientras hablaba no pude evitar darme cuenta de que el hombre parecía muy desgraciado, diríase que al borde del llanto, mientras que la mujer estaba sonriente y aparentemente muy feliz. El hombre me contestó con voz grave: “Es fácil de entender, aunque tan cruel… Esta mujer me amaba sinceramente, con todo su corazón, pero yo la ignoraba porque yo estaba casado y quería tiernamente a mi esposa. En vida cometí múltiples actos de maldad y tras morir mi castigo fue permanecer toda la eternidad junto a esta mujer, separado por siempre de mi adorada esposa. Yo estoy en el infierno y...” "Yo estoy en el cielo" -le interrumpió la mujer radiante-
“Él es mi ángel y yo soy su demonio. Busca a tu acompañante, recién muerto y sabrás sin duda a dónde has ido a parar”...

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